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Posted by on Oct 6, 2014 in Actualidad, Seguridad | 0 comments

¿Te imaginas internet sin contraseñas?

¿Te imaginas internet sin contraseñas?

¿Te imaginas internet sin contraseñas? Un sistema de seguridad tan imperfecto, en el que olvidamos la contraseña si es muy complicada, o la perdemos, o que si es muy fácil nos piratean… Tampoco debemos utilizar la misma contraseña para todas las páginas web, ya que también puede afectar a la seguridad de nuestra vida privada… Vamos, ¡un dolor de cabeza!

Acordarse de una ristra de contraseñas diferentes se convierte en una auténtica prueba para tu memoria; conectarse a una página web se puede convertir rápidamente en una pérdida de tiempo considerable. Por todo esto no sorprende que mucha gente esté harta de las contraseñas y prefieran no tener que usarlas, pero a falta de algo mejor, por el momento no nos queda más remedio que convivir con ellas.

No obstante, veamos algunas alternativas factibles.

 

Estudiemos las alternativas factibles:

  1. El sistema de autentificación biométrico

(Huellas digitales, reconocimiento de voz, dinámicas de tecleo…)

Ventajas:

  • Un sistema de autentificación único y sin necesidad de acordarse de nada, lo llevamos “encima”.
  • Es difícil copiar una huella digital (no somos precisamente unos James Bond, así que sí, es bastante difícil).
  • La simplicidad de la utilización: en una presión, una mirada, o al pronunciar una palabra, y ya tenemos todo abierto.

Desafortunadamente también tiene algunos inconvenientes:

  • Estas técnicas requieren dispositivos especiales y nada económicos.
  • Es un sistema imperfecto, los lectores necesitan un margen de error, ya que no tocamos, ni miramos, ni hablamos siempre de la misma manera (como ejemplo, tenemos el lector touch ID de Apple, que fue pirateado en menos de 48 horas desde la salida al mercado del Iphone 5S).
  • No se puede modificar. Si un pirata te roba la contraseña, aún puedes modificarla. Por el contrario, si una persona es capaz de reproducir tu firma biométrica, digamos que sería un poco más complicado reemplazar un dedo o comprar en el mercado un ojo nuevo.

 

  1. El código por teléfono

El usuario recibe un SMS con una nueva contraseña para cada conexión. Por ejemplo, cada vez que te vas  conectar a Gmail, Google te enviaría un mensaje con una contraseña de un solo uso. Este sistema se utiliza a menudo para las autentificaciones en las compras en internet.

Parece perfecto: ¡no más riesgo de olvidarse! Salvo que en caso de robo o pérdida del teléfono, es mucho más fácil de piratear.

Todavía no hay demasiadas alternativas, la contraseña todavía tiene un bello porvenir, y no podemos olvidar que la autentificación por medio del usuario + contraseña, da la posibilidad de crear alias. Esto nos permite por consecuencia tener identidades que protegen nuestra vida privada a nivel de seguridad.

A día de hoy, solo la acumulación de medidas de seguridad nos permite definir el nivel de protección, como se haría en una casa, donde si una puerta blindada no es suficiente, se añadiría una alarma, y si hiciera falta, una caja fuerte. En conclusión, para beneficiarse de un mínimo de seguridad, optad por la doble autentificación en algunas cuentas importantes: mensajería, servicios bancarios, etc. Con una contraseña única, compleja y memorizada. Para el resto siempre puedes usar un gestor de contraseñas.

Sources : Pixabay, Slate

 

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